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Posts Tagged ‘Salud mundial’

Mientras occidente se desgañita hablando y hablando sobre la nueva gripe A(H1N1), y consumiendo enormes recursos en una gripe como todas las demás, los problemas de salud que afectan a millones y millones de personas de los países pobres pasan a segundo plano.

Como dijo ya en agosto el profesor Marc Gentilini , especialista en enfermedades infecciosas, miembro de la Academia de Medicina gala y ex-presidente de la Cruz Roja francesa, esta es la pandemia de la indecencia. Cada semana mueren en el mundo 200.000 niños de enfermedades evitables en su mayoría. Un millón de personas mueren de paludismo cada año ante la indiferencia casi general…

La descabellada gestión de la nueva gripe por parte de la OMS y otras agencias y autoridades sanitarias ha producido un tremendo escepticismo entre los profesionales sanitarios y la población. Tras el fiasco de la gripe aviar, la nueva gripe “ex-porcina”, que se nos presentaba como una plaga bíblica, se ha quedado en una gripe más. Nada más (y nada menos) que una gripe como la de todos los años. Esto se parece cada vez más al cuento de Pedro y el lobo.

Los mayores de 60 años parecen protegidos por haber padecido “las gripes” A(H1N1) que hubo entre 1918 y 1957.  A partir de la pandemia de gripe H1N1 “española” de 1918  se produjo a una sustitución de los serotipos habituales hasta ese momento por los H1N1 que predominaron  durante la primera mitad del siglo XX, hasta el año 1957 en que se produce otra pandemia de gripe “asiática” , por un virus A(H2N2).

El resto de los humanos (desde bebés hasta adultos jóvenes y no tan jóvenes menores de 60 años) pueden contraerla, lo que constituye un potencial problema cuantitativo. Pero cualitativamente la gripe nueva es similar a la de toda la vida. Lo que no es poco: no es un virus menor y es capaz de desestabilizar a personas con enfermedades crónicas y debilitantes, incluso personas sin factores de riesgo pueden tener complicaciones, raramente graves y excepcionalmente mortales (como siempre).

Esta es la pandemia de la desconfianza y la pérdida de prestigio de las agencias sanitarias. Su empeño en el uso generoso de antivirales (por ejemplo considerando a todos los niños grupo de riesgo y, por lo tanto, candidatos a recibirlos) de dudosas ventajas y no pocos efectos secundarios y los pronósticos catastrofistas han contribuido a ello.  Los medios de comunicación, amplificando cada fallecimiento y exagerando la importancia de lo que estaba y está sucediendo, han tenido mucho que ver con el pánico inicial que suscitó la gripe de marras.

A semejante río revuelto se han apuntado los profetas del apocalípsis, los conspiranoicos y los simple y llanamente ignorantes y desinformados , los interesados y, por supuesto, los antivacunas de todo tipo. Una monja, Teresa Forcades y Vila se ha convertido en un fenómeno impresionante en la Red. Su discurso incorpora verdades mezcladas con leyendas urbanas y medias verdades. Con ello ha fabricado una teoría de la conspiración que sería rechazada como guión de película de catástrofes por su nula credibilidad y, a pesar de lo que se dice a veces, sin ninguna prueba científica en el núcleo duro de sus argumentos. Si a eso le añadimos el miedo incubado por los medios de comunicación y la mala gestión de la pandemia por la OMS y los gobiernos, obtendremos la ecuación que la ha lanzado al estrellato.

En ese sentido, es interesante ver la entrada sobre sor Teresa que hace Wikipedia, intentando recoger argumentos a favor y en contra, con vínculos a su página web, a su famosísimo vídeo, y alguna de sus obras. Ver en que circos actua debería bastar para desestimar su mensaje. El País ha publicado un artículo sobre la monja que es bastante atinado, si acaso no comparto la aceptación ciega de la autoridad de la OMS, en mi opinión maltrecha, al menos moralmente, tras la gestión de la pandemia de gripe del 2009.

Una de las piezas centrales de la argumentación de la monja es el llamado incidente Baxter.  Según Forcades en enero del 2009 la división Austríaca de Baxter (Immuno Labs, antes de su absorción por Baxter), habría distribuido 72 kg de material para la fabricación de vacunas para la gripe estacional de la temporada 2009-2010. Un ignoto y anónimo técnico de laboratorio habría decidido por su cuenta y riesgo hacer un control de naturaleza no precisada, y no programado, que requiere inocular unos hurones para experimentación que le salen a su empresa a un riñón el gramo con piel y huesos, y que no servirán ya para nada después del experimento. Al morir los hurones se descubriría que el material no solamente contaba con virus no desactivados de la gripe estacional, sino que también contenía virus no desactivados de la mortífera gripe aviar (A H5N1).

La vacuna fabricada con este material habría sido distribuida (de no descubrirse la contaminación) en Austria, Eslovenia, Alemania y la República Checa. La hazaña del técnico-héroe habría salvado de la muerte del 40-50% de los potenciales receptores de las dosis de vacuna que derivarían de esos 72 Kg de material, una cantidad tan desorbitada que serviría para vacunar varias veces a la humanidad entera.  La periodista científica austro-irlandesa Jane Burgermeister ha sido la campeona de la denuncia de este supuesto incidente, por su puesto a su juicio intencionado y parte de una conspiración global contra la humanidad. Es lógico: las multinacionales farmacéuticas tienen todo el interés en eliminar a sus potenciales clientes 😉 .

La realidad es bien diferente.  Tras la alarma de la gripe aviar de hace unos años, algunos laboratorios,  incluida la multinacional americana Baxter, comenzaron a desarrollar protocolos de fabricación de vacuna inactivada con la cepa H5N1 como preparación para la eventual adaptación de este subtipo al hombre. La validación de esos protocolos requiere realizar pruebas de inmunogenicidad en hurones, así que Baxter-Austria reenvió un lote de material inactivado H5N1 procedente de la central de la multinacional situada en Deerfield, Illinois USA (material experimental, nada que ver ni remotamente con algo que fuese a inocularse a un ser humano ni parte de la cadena de fabricación de la vacuna estacional) a BioTest s.r.o, una compañía checa de biotecnología, que realizaba la investigación para una compañía llamada AVIR Green Hills Biotechnology usando el material suministrado por Baxter.  Allí, y siguiendo el guión establecido, se inocularon hurones para la prueba programada, y los hurones murieron. Investigando el incidente, se descubrió que la inactivación del material había fallado, y que parte del virus había sobrevivido al proceso.

Algo parecido ya había pasado. En el año 1955, en plena epidemia de polio en América y Europa, varios laboratorios comenzaron a producir la vacuna inactivada de Salk (inyectable) para cubrir la primera campaña de vacunación frente a la polio de la historia. A los pocos meses, se detectaron casos de polio en algunos niños vacunados, y se descubrió que un lote producido en el laboratorio Cutter de California contenía una cierta cantidad residual de virus vivo, y que todos los niños que enfermaron habían sido vacunados con ese lote. Desde el “incidente Cutter”, que respondió a las prisas bajo la presión de la epidemia y que estuvo a punto de cargarse la campaña, la liberación de lotes de cualquier vacuna vírica de virus inactivado incluye exhaustivos controles de la inactivación.

La fuente de la noticia que menciona Teresa Forcades es la sección de ciencia del diario The Times of India el 6 de marzo. La fuente original de la noticia parece ser Bloomberg el 24 de febrero donde se afirma: “El material fue diseñado para usarse en los laboratorios, y ninguno de los trabajadores de laboratorio han caído enfermos”. La compañía admite un error de manipulación de su personal , también recogido en CTV News de 27/02/2009 .

La patraña es de tal calibre (la demostración palpable de los controles de calidad existentes se convierte en homicidio premeditado en masa) que no está claro si es asunto de un fiscal o un psiquiatra. Lo que sí es seguro es que entre unos y otros, OMS y medios de comunicación, CDCs, la periodista austro-irlandesa y la monja alucinada, han convertido un asunto puramente técnico y de salud pública en el espectáculo más histriónico y lamentable de las últimas décadas. Deprimente.

Otra secuela de esta crisis es la desconfianza generalizada sobre las vacunas. La descalificación de la vacuna de la gripe se ha extendido a todas las vacunas. Una gran irresponsabilidad, como ha destacado Pedro Alonso, investigador español de la vacuna contra la malaria.

En el medio de tanta bazofia, un soplo de aire fresco:

Unas fotos inpresionantes de la fotógrafa Isabel Muñoz nos recuerdan los verdaderos problemas de la infancia:

Frente a tanto despropósito propongo que apoyemos a las ONG y otros organismos serios como UNICEF, una de cuyas tareas es contribuir a que se vacunen los niños que más lo necesitan.

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