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Archive for the ‘General’ Category

Jesús Quijada, empleado del mes

Por su indudable interés reproducimos un entrada del año pasado del extinto  y magnífico blog  Salud y otras cosas de comer

aquí la explicación

La entrada desencadenante del cierre de saludyotrascosasdecomer:Empleado del mes, Jesús Quijada Hernández.
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Darryl Cunningham se define a si mismo en su blog como “artista, fotógrafo, escultor, aventurero, espía” aunque advierte “OK, quizás los dos últimos nos sean verdad” ;-).

Está escribiendo un libro científico en formato de cómic, del cual ha adelantado dos capítulos Homeopathy and The Facts in the Case of Dr. Andrew Wakefiel

Me han gustado mucho y creo que el último viene al pelo de la actualidad y de los brotes de sarampión que estamos viviendo en Europa, debidos en gran medida a los movimientos antivacunas, que siguen repitiendo como loros que la vacuna contra el sarampión causa autismo.

El comic dibujado por Darryl Cunningham recoge a verdad acerca del Dr. Wakefield,  famoso símbolo del movimiento antivacunas, en realidad un sinvergüenza que falseó los resultados de un pequeño estudio para que pareciera que la vacuna triple vírica estaba vinculada con el autismo.

Contratado por un bufete de abogados, recibió un montón de dinero por ello, torturando literalmente a los niños autistas participantes en el ensayo y proyectando vender la patente de su propia vacuna que ofrecía como alternativa sin ninguna base científica real.

Desenmascarado por el periodista Brian Deer el asunto acabó con la anulación de la licencia para ejercer del Dr. Wakefield y la retirada del artículo (por primera vez en la historia)  por parte de la revista The Lancet.

Me he limitado a traducirlo y convertirlo en presentación. Que lo disfrutéis.

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Mi hermanito de la Luna

Frédéric Philibert es el padre de un niño autista y por eso ha realizado este inolvidable dibujo animado de cinco minutos de duración que nos cuenta las impresiones de su hija mayor sobre su hermanito. La niña intenta explicarnos con su lenguaje sencillo por qué su hermanito es diferente a los demás niños y nos comenta cómo lo vive.

El cortometraje ganó el Gran Premio y el Premio del Público del Festival Handica-Apicil 2007.

Nadie puede explicarnos mejor este corto que su propio director, Frédéric Philibert:

Cuando nos enteramos de que nuestro hijo tenía un problema, un pediatra nos mandó a un centro especializado en psicología donde nos aconsejaron iniciar, como padres, un proceso de psicoanálisis. Pero no quedamos convencidos y empezamos a buscar otras soluciones como la atención hospitalaria y un programa adaptado en domicilio. Paralelamente, hemos decidido crear y realizar una película familiar que nos ha dado la posibilidad de contar nuestra historia y hablar del autismo de manera sencilla. Esta película se dirige a todos: familiares, profesionales, las personas que no conocen el autismo, los que se compadecen de nosotros y los que nos juzgan, y a las personas que pueden llegar a descubrir e interesarse por este trastorno.

Es su hermana mayor la que pone la voz en off en el corto. Como conoce muy bien a su hermanito, pudo, con sus propias palabras, conservar su espontaneidad y transmitir un mensaje claro, comprensible y poético. Las anécdotas están sacadas de su vida real, así como los momentos difíciles tanto para el niño como para nosotros.

Sin embargo, el humor siempre está presente, lo que facilita tener perspectiva. Queríamos mostrar gráficamente el aislamiento de nuestro hijo, que vive a nuestro lado, pero jamás verdaderamente con nosotros, como en una burbuja. Y a pesar de todo, no queríamos transmitir un mensaje que fuera triste, por ello nuestro hijo se sitúa en una burbuja de luz que puede ampliarse cuando su hermana consigue ponerse en contacto con él. No es un juicio o una toma de posición, sino que con la realización de este corto tratamos de comprender a este pequeño y de explicar su vida tan próxima de nosotros. Queríamos hacer un corto sensible y sincero sobre un hermano diferente y la relación que tiene con su hermana”.

Película producida por Sacrebleu Productions
Contacto: Frédéric Philibert: f.philibert@sfr.fr
Diciembre 2008.

Texto obtenido de Fundación Orange

El cazo de Lorenzo

Este es un videomontaje a partir de una referencia de un libro de la Editorial Juventud.

Con palabras simples y unas ilustraciones tiernas y divertidas, la autora recrea el día a día de un niño diferente: sus dificultades, sus cualidades, los obstáculos que tiene que afrontar… El cazo de Lorenzo llena un vacío, conmueve al lector, sea cual fuera su edad. Pero lo que más llama la atención es la sencillez del dibujo y del concepto.   A partir de 6 años.

  • Un cuento metafórico para hablar de las diferencias a los más pequeños.
  • La superación de un niño con dificultades para sobrellevar el día a día.
  • Libro recomendado por FEAPS.

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En la primavera y el verano de 2009, las noticias de los medios de comunicación sobre la denominada gripe A eran cada día que pasaba más frecuentes, alarmistas y agobiantes. El escenario que se pintaba era casi dantesco y las previsiones de las autoridades sanitarias apuntaban a una pandemia que segaría la vida de muchas decenas de miles de personas en todo el mundo.

Sin embargo, ya en agosto de 2009 se podía presumir que el desarrollo de la pandemia en el otoño-invierno boreal sería como el que había tenido lugar durante el invierno el hemisferio sur (Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Uruguay y otros países) y en los últimos meses de la primavera en el hemisferio norte (Canadá, EE. UU., México y otros países). Tanto los datos epidemiológicos publicados, como nuestra percepción en el día a día, iban demostrando que la morbilidad y la mortalidad por gripe A eran menores incluso que las que correspondían a una epidemia gripal estacional habitual. Este benigno comportamiento contrastaba enormemente con el de las autoridades sanitarias, cuyos diversos y correlativos planes de contingencia (diferentes para cada comunidad autónoma) causaban un importante impacto en la organización de los servicios y en el coste sanitario, además de acrecentar la alarma social. De hecho, en las consultas de atención primaria se percibía un estado creciente de inquietud de la población. Ejemplos como consultas sobre el aborto voluntario para evitar daños con la epidemia de gripe o jóvenes asustados por la aparente especial susceptibilidad de éstos al “nuevo” virus, no eran raros en las consultas de medicina y enfermería.

Movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma.

El movimiento empezó a mediados de agosto de 2009 y cuajó con el nombre, emblema y resumen de “gripeycalma”, pues lo que se pretendía era poner, ante la gripe A, tranquilidad en la población y los profesionales. El trabajo se llevó a cabo de forma coordinada utilizando nuevas tecnologías de comunicación en red, lo cual constituye una experiencia innovadora y quizá única en nuestro país. Como producto inicial del trabajo realizado, se difundió al unísono, tal día como hoy, en todos los blogs participantes en la iniciativa, un comunicado en el que se analizaba la situación epidemiológica y se proponían una serie de consejos dirigidos a la ciudadanía. Asímismo, se creó un blog (Gripe A: ante todo mucha calma) que sirvió como plataforma común del movimiento, desde donde se fueron poniendo a disposición de todos nuevos documentos (propuestas de organización, preguntas y respuestas), con traducciones a varios idiomas y en diferentes formatos (vídeo, presentación, hojas de divulgación, etc).

El eco a la iniciativa fue inmediato e intenso. Se sumaron más blogs, tanto de profesionales sanitarios como de población general interesada en la salud, hasta llegar casi a las 200, y la página del grupo tuvo, en apenas 3 meses, unas 80.000 visitas. Y, efectivamente, en la práctica se logró transmitir por la Red, a través de las comunidades virtuales, el mensaje que se buscaba ante la gripe A, de calma y tranquilidad, de sosiego y racionalidad, tanto a la población como a los propios profesionales sanitarios. El impacto llegó incluso a las autoridades, que moderaron su respuesta.

El final de la historia se puede escribir y de hecho lo estamos escribiendo al cabo de un año del nacimiento de la iniciativa. La gripe A tuvo su pico de mayor incidencia a mediados de noviembre de 2009 y ha sido una gripe suave, con escaso impacto en morbilidad y mortalidad. La llamada a la calma tenía pues fundamento científico y poco a poco se fue desvelando que los escenarios apocalípticos no tenían razón de ser. Solo esperamos que la experiencia de esta pandemia sirva para mejorar y manejar, de forma más eficiente y ponderada, crisis futuras, evitando, en la medida de las posibilidades, caer en un consumo desmedido de recursos – que siempre implica dejar de atender otros problemas – y en una desproporcionada oleada de pánico colectivo.

Este texto cierra el primer episodio de la unión temporal de blogs y páginas de profesionales sanitarios y de otros relacionados con la salud en la Red. Muchas gracias a todos los que han colaborado de una u otra forma y a los que han visto y sentido a gripeycalma como lo que es: una iniciativa profesional que ha buscado ir más allá de nuestras consultas y puestos de trabajo.

Solo hemos pretendido llevar un mensaje de sentido común y a la vez científico a la población y a los profesionales sanitarios, comunicar nuestro saber y entender sobre un problema de salud, en este caso ante la gripe A. Gracias al trabajo de muchos y al poder que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, se puede decir que lo hemos conseguido.

Unión temporal de blogs (UTB) Gripe y Calma

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Solsticio

Con frecuencia los seres humanos hablamos de la vida según nos va en ello. Elevamos a rango de verdad universal nuestros puntos de vista personales que reflejan simplemente nuestra limitada experiencia o  justifican nuestras propias miserias.

En particular, a los “occidentales” del hemisferio norte nos hace falta una buena cura de humildad para poder entender las aportaciones que todas las culturas han realizado al conocimiento universal. En ese sentido los libros de Peter Watson: IDEAS, historia intelectual de la humanidad e Historia Intelectual del Siglo XX son muy reveladores. Watson no analiza la historia como una sucesión de guerras y desastres, de reyes y gobernantes. Rastrea el origen y la evolución de las ideas y lo hace desde un punto de vista planetario, reconociendo, por ejemplo, la aportación de China o de la India o del mundo árabe y musulmán, del África negra o de las civilizaciones precolombinas. Muy recomendables. Aquí podemos leerlo y verlo en una entrevista

Pocas cosas hacen tan evidente lo relativo de las ideas como estas fiestas en las que estamos inmersos.

Según el último barómetro de diciembre del CIS, para el 76,4% de los españoles el acercamiento a la familia es el sentimiento más valorado de estas fechas, por delante de la alegría (49,8%), los buenos sentimientos y la generosidad (42,6%), y la tristeza y la melancolía (27,4%). Para la mayoría de los ciudadanos (56,5%), las Navidades son principalmente unas fiestas de carácter familiar. El 26,2% resalta su carácter comercial, sólo un exiguo 11,2% destaca el perfil religioso y el 5,4% las señala como “un periodo de vacaciones como otro cualquiera”.

La nieve, el frío, las noches largas y los días cortos, Papá Noel y toda la parafernalia son imágenes asociadas a estas fiestas. Sin embargo, el solsticio de diciembre, que ocurre alrededor del día 21, y es llamado de invierno en el Hemisferio Norte o de verano en el Hemisferio Sur, no puede ser más variopinto, dependiendo de cual sea nuestra ubicación geográfica:

  • En el polo Norte el sol nunca sale, siempre se mantiene 23° abajo del horizonte.
  • En el Círculo polar ártico el centro del Sol solamente toca el horizonte del Sur sin salir. Es el único día en que el sol se mantiene por debajo del horizonte durante 24 horas.
  • En el Trópico de Cáncer el sol sale 27° Sur del Este. Culmina al Sur, donde alcanza su altitud máxima de 43,12°. Se pone 27° Sur del Oeste. El sol está sobre el horizonte durante 10,6 horas.
  • En el ecuador el sol sale 23° Sur del Este. Culmina al Sur, donde alcanza su altitud máxima de 68°. Se pone 23° Sur del Oeste. El sol está sobre el horizonte durante 12 horas.
  • En el Trópico de Capricornio el sol sale 27° Sur del Este. Culmina al cenit, y se pone 27° Sur del Oeste. El sol está sobre el horizonte durante 13,4 horas.
  • En el Círculo polar antártico el centro del Sol solamente toca el horizonte del Sur sin ponerse. El sol culmina al Norte, donde alcanza su altitud máxima de 47°. Es el único día en que el sol se mantiene sobre el horizonte durante 24 horas.
  • En el polo Sur el sol circula el cielo a una altitud constante de 24°.

Iluminación de la Tierra por el sol en el solsticio de diciembre

En torno a estos días más largos o más cortos (según se mire), todas las culturas han establecido ritos, festejos, y celebraciones de lo más variado, como puede verse en esta entrada de Wikipedia, tan interesante como mal traducida. Es sobre estas ricas tradiciones precristianas sobre las que la Iglesia de Roma estableció su Navidad o Natividad fijando arbitrariamente la fecha del nacimiento de Jesús. A pesar de ello, en España, uno de los bastiones de la cristiandad, sólo algo más de la décima parte de los ciudadanos le ven a estas fechas sentido religioso, la inmensa mayoría las viven como un momento de acercamiento a la familia (el mítico “vuelve a casa por navidad”) y más de la cuarta parte destacan su aspecto comercial.

Lo cierto es que, a partir de ahora, los días serán cada vez mas largos en el hemisferio norte, donde yo vivo. La luz triunfará de nuevo poco a poco sobre las tinieblas. Y, si admitimos el arbitario comienzo de la vuelta al sol en estas fechas, volveremos a circunvalarlo una vez más (o menos, según se mire).

Todo lo cual no es óbice para que os desee desde este blog que tengáis familia, que estéis tan cerca de ella como os sea posible (*), que predominen en vosotros la alegría,  los buenos sentimientos y la generosidad, y que la tristeza y la melancolía no hagan mella en vuestros corazones.

Posiblemente esto implica que todo el que quiera tenga trabajo, que todos los humanos tengan acceso a alimento, vivienda, educación, sanidad, justicia y paz, que dejemos de cargarnos el planeta y de matarnos entre nosotros … pero estos son otros temas, de momento:

¡ Feliz solsticio de diciembre, allí donde os encontréis !

(*) con un recuerdo especial a Juanxto de Greenpeace y a los cooperantes secuestrados en Mauritania como símbolo de todos los seres humanos privados injustamente de su libertad.

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Libres según

Reproduzco sin ningún permiso 😉 el artículo de Javier Marías, titulado como esta entrada, publicado en su sección LA ZONA FANTASMA de EL PAÍS SEMANAL del domingo 20 de diciembre. No puedo estar más de acuerdo. Habla, entre otros, de los sanitarios. No menciona explícitamente a los gestores sanitarios que nos ha tocado sufrir, pero yo los veo englobados en esos Gobiernos pusilánimes que menciona .

Os recomiendo también, en este sentido, la lectura del artículo Médicos sin Trincheras de Luís Ferrer, jefe de servicio de psiquiatría del CHUS (Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, publicado en interesante  blog El Tonel de Diógenes del diario La Opinión de A Coruña. Lo escribió en caliente, tras el asesinato de la médica María Eugenia Moreno Martínez, cometido el pasado mes de abril en el centro de salud de Moratalla (Murcia), donde ejercía su profesión, a la que acaban de conceder, a título póstumo, la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad. Mi recuerdo emocionado para ella y para su familia, con la que no pasará estas fiestas de invierno.

La Sanidad hoy en día está gobernada – con algunas, escasas, excepciones – por:
a) Políticos (horizonte: los votos a obtener en la próxima elección)
b) Gestorcillos escapados del fonendo  . Suelen tener mínima o nula formación en gestión. Experiencia: poca pretérita, mucha futura –  a ganar a nuestra costa – . Muchas veces sin plaza en propiedad, al menos inicialmente: siempre sacan la oposición cuando están en el cargo – que listillos me son, capaces de hacer una cosa tan difícil de la que desconocen todo y prepararse simultáneamente para la OPE. Dependen de los anteriores para no volver a galeras, es decir, a consultar. Nadie sabe lo que hacen con las contestaciones de las reclamaciones: a juzgar por lo envalentonados que están los “usuarios” , debe guardarlas en un cajón y/o darles la razón y pedir ambiguas disculpas.
c) Gestorcillos que nunca han usado un fonendo, aún peores que los anteriores, despiadados, fríos y calculadores, sólo ven números en la sanidad pública. No les tiembla el pulso para cortar y recortar. No tienen ni idea de lo que se traen entre manos.
d) Sindicalistas: son los interlocutores de los anteriores. Dios me libre de ser antisindicalista, pero su horizonte es defender a sus afiliados, o al partido o movimiento al que sirven pleitesía, aunque lo disfracen de interés común.
Entre todos hacen, deshacen, acuerdan y convenian mientras los profesionales, sus colegios y organizaciones científicas  son despreciados y sus opiniones, conocimientos y experiencia despilfarradas. Perdón, si que se nos escucha, que radical soy: cada año “pactamos” (dícese en este contexto del acto de comulgar con ruedas de molino)  unos ridículos objetivos (subjetivos deberían de llamarse) que son después autoevaluados con la melodía de “vamos a contar mentiras”.  Eso es participar y lo demás son coñas.
Si nuestros ex-compañeros (de momento) nos tratan y valoran así. Que no harán sus “usuarios” electores crecidos porque nadie les afea su conducta ni les enseña límites. Así nos luce el pelo. Leer a Ferrer o a Marías, que escriben mucho mejor que yo.
A mí lo que me pide el cuerpo, es gritar.  Y gritar hoy en día es cantarle las cuarenta a los gestores, es hablar entre nosotros, escribir, participar y exigir y no permanecer en silencio cómplice protestando en privado y dejando que otros usurpen nuestra indignación.
Una maldición gitana dice “pleitos tengas aunque los ganes”. La mía está dedicada a (la mayoría) de los gestores: “que vuelvas a consultar, en las magníficas condiciones en las que hoy obligas a trabajar a tus ¿antiguos? compañeros”.

Libres según. Javier Marías

Una de las actitudes que parece haber pasado a mejor vida en el mundo occidental, y desde luego en nuestro país, es la que engloba una serie de antiguas virtudes que, por lo visto, ya nadie considera tales. Llámenlas sobriedad, discreción, elegancia, austeridad, aversión a la histeria, al exceso y al pataleo, deseo de no importunar y de no crear más complicaciones de las existentes, de no dar la lata ni entorpecer las tareas de los demás. Llámenlas aguante, entereza, capacidad de encaje ante los reveses y los contratiempos, ganas de no desorbitar las cosas ni sacarlas de quicio, y por supuesto asunción de la propia responsabilidad. Todo eso, que era fundamental para la convivencia y para que cada cual realizara su trabajo con cierta eficacia y sin presiones inmerecidas, ha desaparecido de la faz de nuestras tierras. España, me temo, es el país que en mayor medida lo ha desterrado, de cuantos conozco, y sus ciudadanos se han convertido en los más exigentes, quejicas y despóticos, unos individuos (ya sé, hay excepciones) que creen tener derecho a todo y ningún deber; que, cuando cometen imprudencias a las que nadie los obliga, claman contra el Gobierno de turno si éste no se apresura a sacarles las castañas del fuego, espoleados por una caterva de periodistas, eminentemente televisivos, a los que nada gusta tanto como despotricar y exigir responsabilidades a quienes no las tienen.

No sé. Toda desgracia es lamentable, sentimos compasión por quienes las padecen, se las hayan buscado o no (ejem), y deseamos que logren salir de ellas. Pero, la verdad, yo no entiendo por qué el Estado -es decir, “los demás”- tiene o tenemos la culpa de que unos turistas naufraguen en aguas egipcias y no todos logren salvarse. Tampoco que sólo “los demás” la tengamos de que un atunero que faenaba fuera de la zona protegida haya sido capturado por piratas y sus tripulantes retenidos durante mes y medio. Ni que las familias de esos pescadores -que trabajan en el sector privado- se pongan de inmediato a “exigir” y “reclamar” cosas, algunas tan caprichosas como “una sala VIP” en el aeropuerto de Bilbao. Probablemente se la habrían brindado de todas formas para el encuentro con los secuestrados, pero, ¿de qué mentalidad proviene la idea de la “reclamación”? No hablemos de las nevadas de cada invierno: se anuncian, se desaconseja a los conductores que se echen a las carreteras. Éstos no hacen ni caso, luego se quedan atrapados durante horas, y quienes se la cargan son los meteorólogos, Protección Civil y el Gobierno, más o menos por no haber impedido la caída de copos desde el cielo. Si hay una riada y se inunda un pueblo, en seguida se ve a ciudadanos coléricos, azuzados por las televisiones, exclamando: “¿Dónde están las autoridades? Nos hemos quedado sin luz ni teléfono, y las tuberías están atascadas. ¿Cómo es posible que no se remedie todo al instante?” Pocos parecen capaces de razonar y decirse: “Hombre, con la tromba es normal que todo se haya ido al carajo. A ver si escampa y lo arreglan cuando puedan, buenamente”.

Asimismo ha desaparecido, o menguado, el sentimiento de gratitud. Si yo perteneciera a alguno de los cuerpos que echan una mano a la gente en apuros (si fuera bombero, policía, militar o reparador de desperfectos), estaría desesperado al comprobar que casi nadie da las gracias por las duras tareas o rescates que llevan a cabo, sino que lo normal es que los afectados se solivianten porque uno no ha actuado con la suficiente rapidez o -lo que es más cómico y más trágico- no ha adivinado que se iba a producir un incendio, una inundación, un atraco, un secuestro, un atentado, y no los ha impedido. Y qué decir de los médicos y las enfermeras. Suelen ser personas admirables, que hacen lo indecible por salvar vidas y curar enfermedades. Y, cuando nada pueden, son seguramente los primeros en lamentarlo. Pues bien, cada vez es más frecuente que los pacientes y sus familiares, lejos de facilitarles su tarea y sentir agradecimiento hacia ellos, se pongan hechos unos basiliscos cuando se les anuncia que por desgracia no hay remedio. “¿Cómo que no?”, gritan enfurecidos, y no es nada raro que peguen a la doctora o al enfermero. “Usted tiene que curar a mi padre de ciento dos años, y si no, es una inepta y se le va a caer el pelo, a usted y a la clínica entera”. En cuanto a los maestros y profesores, que se encargan de la noble y paciente misión de desasnar a los asnos (todos lo somos inicialmente), no sólo no reciben a menudo la gratitud de los progenitores de asnos, sino que les llegan sólo sus quejas, su ira e incluso sus agresiones, porque en el fondo esos padres están a su vez deficientemente desasnados y les debe de molestar que sus vástagos se hagan más civilizados que ellos.

Nuestros Gobiernos suelen ser pusilánimes y no se atreven a poner freno a esta creciente creencia, por parte de la población, de que todo le es debido; aunque sea ella sola, por su cuenta y riesgo, la que se meta en un berenjenal o se exponga a una estafa, “los demás” estamos obligados a salvarla o a resarcirla. Todavía estoy esperando a que algún dirigente se plante y lance este sencillo y razonable mensaje: los ciudadanos son libres siempre, luego deben hacerse responsables de sus actos y decisiones.

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La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha tenido conocimiento de la última versión del documento de trabajo elaborado por el Grupo de Troncalidad de CCAA (GT) sobre la troncalidad de las Especialidades en Ciencias de la Salud, que recoge los acuerdos básicos alcanzados hasta el momento. Si bien en el propio documento se especifica que el documento “está sujeto a posibles modificaciones en función del proceso de análisis y reflexión del GT”, es un hecho que el documento establece, aunque con dudas, que la Pediatría debe agruparse en el Tronco Médico, perdiendo el carácter troncal específico que ha mantenido hasta ahora.

Ante esta la propuesta del GT, la AEP, con el único propósito de proporcionar nuevos elementos de análisis y reflexión, desea hacer llegar a la opinión pública su punto de vista.

La PEDIATRÍA Y SUS ÁREAS ESPECÍFICAS no es una especialidad que se refiera al estudio de las enfermedades de un sistema orgánico o de una sola enfermedad. La pediatría estudia al niño en su totalidad. Su origen partió de la necesidad, al mismo tiempo científica y práctica, de conocer la medicina de un ser, cuyas características y reacciones en todos los aspectos son muy distinta a las del adulto.

Es una especialidad vertical, total y completa de la edad evolutiva de la vida, de un ser en permanente cambio (crecimiento, desarrollo, maduración) en interdependencia con el medio donde se desarrolla (familiar, escolar y social).  Tiene  muy significativas peculiaridades: biológicas, médicas y sociales que la diferencian de las especialidades médicas “transversales”. Son precisamente estas peculiaridades las que obligan a una formación diferenciada y específica  para la que no se aporta contribución positiva compartiendo ese periodo formativo con las especialidades médicas del adulto.

La diferencia fundamental con el resto de las especialidades médicas es el sujeto de su estudio, y no, o no tanto,  la de las enfermedades  que puedan afectarle.

En todas ediciones del Programa formativo MIR se contempla una idéntica línea conceptual: La Pediatría es la medicina integral del período evolutivo de la existencia humana desde la concepción hasta el fin de la adolescencia, época cuya singularidad reside en el fenómeno del crecimiento, maduración y desarrollo biológico, fisiológico y social que, en cada momento, se liga a la íntima interdependencia entre el patrimonio heredado y el medio ambiente en el que el niño y el adolescente se desenvuelven.

A la Pediatría le incumbe cuanto se refiere a los cuidados del niño y adolescente sano (Pediatría Preventiva), a los modos de asistencia médica integral, total y continuada en el niño y el adolescente en estado de enfermedad (Pediatría Clínica), y a cuanto atañe al niño y adolescente sano y enfermo en sus interrelaciones individuales y con la comunidad en el medio físico y humano en que de manera ininterrumpida y con características propias se desarrolla (Pediatría Social).

El objetivo final se centra por tanto en preparar pediatras generales competentes para una buena atención del niño y adolescente.

TENIENDO EN CUENTA QUE:

  • La Pediatría y sus Áreas Específicas es una especialidad vertical, diferenciada e individualizada en España desde el siglo XIX. Mantenida su personalidad y diferenciación desde los inicios del sistema MIR de formación especializada.
  • Es una medicina cuyas  peculiaridades van ligadas a las propias del sujeto de su atención que por sus características antropológicas, biológicas, anatómicas, psicológicas y sociales, reactivas, adaptativas y asistenciales, requieren de especiales procederes preventivos de diagnóstico, terapéutica, rehabilitación y reinserción familiar, escolar y social.
  • Es una medicina total y completa: Total en los objetivos, en el contenido, en las actividades y en la población atendida (desde la concepción hasta el final del período de crecimiento y desarrollo).
  • Las dos grandes áreas: a) Área Clínica. b) Área de Pediatría Social y Salud Pública de un programa formativo, amplio y complejo, se desarrollan con indeseables ajustes a la baja, pero imprescindibles, para llevarlo a cabo en cuatro años, cualquier reducción del tiempo de entrenamiento abocaría a una pérdida de calidad formativa de los especialistas españoles y a la subsiguiente pérdida de la calidad asistencial de niños y adolescentes.
  • La formación troncal en esta especialidad médica está constituida por la formación de un pediatra general competente, abierto al desarrollo de las áreas de capacitación específica, en el sentido que recoge la LOPS. Subespecialidades existentes en la realidad de nuestro país, aunque falte su oficialización, regulación y reconocimiento específico, lo que significa un freno discriminatorio tanto para la medicina a la que tiene derecho el niño y el adolescente, como para la  investigación y el progreso asistencial.
  • La Comisión Nacional de Pediatría y sus Áreas Específicas integrada por pediatras expertos en la formación de postgrado, ha propuesto y defendido por unanimidad el carácter troncal de la Pediatría y ha rechazado  compartirlo con las especialidades transversales. Criterio que asumió el Grupo de trabajo sobre Troncalidad creado en el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud y como tal fue aprobado en el Pleno del Consejo.
  • El modelo español es análogo, en sus fundamentos, características y contenidos,  a los sistemas formativos  de  especialización  pediátrica en los países más  avanzados de Europa, EE.UU. y  países de  América Latina.  Este modelo  cuenta con amplio reconocimiento por su calidad, estructura y desarrollo. Perdería una buena parte de su crédito con la integración en el “tronco médico”. Inclusión que, entendemos, se ha  propuesto provisionalmente, ya que “existen dudas respecto al carácter troncal de la Pediatría”.
  • Por ser especialidad vertical, total y completa de la edad evolutiva de la vida, cuyas peculiaridades  biológicas, médicas y sociales, la diferencian de las especialidades médicas “transversales” obliga a una formación diferenciada y específica  para la que no aporta contribución positiva alguna compartir el periodo formativo con las especialidades médicas del adulto.

Consideramos por tanto, que no procede incluir a la Pediatría y sus Áreas Específicas en un tronco médico común junto con más de veinte especialidades médicas, ya que ello acarrearía graves consecuencias fácilmente previsibles, no sólo para los niños y adolescentes españoles sino también para los pediatras y la sociedad en general.  Por el contrario,  defendemos que se  debe considerar a la Pediatría y sus Áreas Específicas como una especialidad TRONCAL por sí misma.

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